lunes, 15 de julio de 2013

La espera



Ya murió la tarde
y se llevó a otro día mi esperanza,
y se quedó la mesa
con las copas  puestas
La lágrima secada
evoca:
tu presencia,
tu voz como fiesta que ilumina la noche,
tu mano quemante,
tus labios que abrazan:

Imagino
tu olor a selvas asfaltadas,
tu suspiro cansado y sediento. 
Percibo
tu mirada suplicando por absolución:
te creo.
Te siento
esperando ser oído.
Supongo
que sientes que sienta lo que siento

Resignación:
reposa en mi mirada enamorada.
La tarde muere, pero tu llamada
es un río de promesas...
Es  mañana.
D.R.2010

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